El tiempo en horas se va rápidamente aunque estemos corriendo o descansando avanza igual, pero no para todos si no para aquel que se da cuenta que pasa y el que valora cada minuto que tenemos. A mis 28 años he visto pasar el tiempo lento a pesar de que el mundo me dice que va rápido pues yo sentí cada minuto en miles de ocasiones utilizándolos al máximo pero también llore cada vez que lo perdí pues lo que se pierde ya no vuelve, Dios sabe cuando el nos va a llamar a su presencia y es por esto que se debe aprovechar cada minuto y agradecer el tenerlos porque con ellos podemos realizar las acciones más valiosas como: abrazar, comer, reir, compartir, decir lo que sientes, llorar,  estar con los que quieres, presentar tus talentos, realizar  acciones buenas y por sobre todo agradecer a Dios la oportunidad  que te da cada día que estas vivo/a para volver a empezar o seguir perfeccionandote, el camino lo elige uno la posibilidad la da Dios, es por eso que el camino bueno es el más pesado y difícil pero el  que te lleva lejos y no se rompe, perdura por mucho tiempo, porque es sincero hecho de esfuerzo. El mundo de hoy se va perdiendo en prejuicios y materialismo ocupando todo el tiempo para comprar y hablar mal  del otro, tiempo que se pierde y mal gasta, cuando ese mismo tiempo lo ´podíamos haber ocupado para pensar, analizar y entender el porque de las cosas. Solo se que las cosas que puedo comprar jamas se comparan con aquello que Dios me ha regalado como mi familia, mi pololo, mis experiencias permitiéndome ver que mi tiempo es el mejor regalo que puedo ofrecer para disfrutar mi vida.

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